Hervorgehobener Beitrag

A V I S O S

(Pintor: Maximino Cerezo Barredo)

La Comunidad Eclesial de Base Latinoamericana – Parroquia de Akkonplatz- celebra la Santa Misa el  1er y 3er domingos de cada mes.

Próxima celebración domingo 20 de agosto a las 18hs!

 ¡¡ IMPORTANTE !! -> En Julio y Agosto la celebración de la Santa Misa empezará a las 18:00hs.

 ¡A partir del domingo 3 de Septiembre volvemos al horario habitual de las 17hs!!!

 

 

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¡Querida hermana, querido hermano!

La Comunidad Latinoamericana en Viena les da la bienvenida a su página Web. Somos una Comunidad Eclesial de Base y estamos situados en la Parroquia de Akkonplatz.

Dirección: Oeverseestraße 2C, 1150 Viena

CEBLA  CELEBRA LAS MISAS SÓLO EL  1er Y 3er DOMINGO DE CADA MES a las 17:00 horas. (en julio y agosto a las 18hs)

Luego de cada Eucaristía estás invitada/o a participar de un ágape en el Foyer.
Ésta es también tu comunidad!

Papa Francisco

„Porque nuestro único futuro digno debe incluir a todos“

Basta una sola persona para que haya esperanza, y esa persona puedes ser tú, dice Su Santidad Francisco en esta charla TED apasionante, directamente desde la Ciudad del Vaticano. En un mensaje lleno de fe, dirigido a personas de todas las creencias, tan poderoso como humilde, el líder espiritual de los cristianos nos proporciona la iluminación de análisis sobre el mundo tal como se presenta hoy ante nosotros y nos invita a crear un futuro de igualdad, solidaridad y ternura . En sus palabras, „Ayudémonos mutuamente a recordar que el ‚otro‘ no es una estadística o un número“, dice. „Todos necesitamos del otro“.

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„Francisco, imagen de un Dios hecho pobre“

En los ojos del pobre, en el rostro del mundo,

Yo veo a Francisco perdido de amor.

Es indio, es obrero, es negro y latino:

Joven, mujer, campesino y menor.

Hoy Francisco es pasión, grito y ternura

Clama por los cambios que este pueblo espera

Justicia a los pequeños pide el Evangelio

Reconstruir la Iglesia es la pasión del pobre.

Hay niños desnudos de esta paz armada

Hay Francisco pueblo siendo perseguido,

Jóvenes marcados sin hogar ni sueños

Hay un continente siendo oprimido.

Con los desposeídos solidaridad,

Con los que no temen perder nada más.

Luchan con la vida por su dignidad

Con la resistencia que crea la paz.

CANTA, FRANCISCO, HERMANO DE LOS POBRES

LO QUE TE ATREVISTE A CAMBIAR

CANTA UN NUEVO SUEÑO, SUEÑO DE ESPERANZA

QUE LA LIBERTAD YA VA A LLEGAR.

CANTA, FRANCISCO, LA VOZ DE LOS POBRES,

LO QUE TE ATREVISTE A CAMBIAR

CANTA UN NUEVO SUEÑO, SUEÑO DE CHIQUILLO

NUEVO CIELO Y TIERRA VA LLEGAR.

Hay Claras, Franciscos, que son marginados.

Canta a la América Liberación.

Niños sin futuro, hermanos del mundo,

Por la Nueva Tierra sufren parto y cruz.

Francisco imagen de un Dios hecho pobre.

Denuncia, esperanza, profecía y canto

Vencen con amor al imperio de muerte.

Difundir la vida es misión de Historia.

Francisco es joven y hombre de dolores,

Construye la Iglesia por el mundo todo,

Con Fraternidad que trae la Justicia,

La revolución que anuncia la aurora.

Textos biblicos

domingo 20 de agosto. Ciclo A – 20° tiempo ordinario

Isaías 56,1.6-7

A los extranjeros los traeré a mi monte santo

Así dice el Señor: „Guardad el derecho, practicad la justicia, que mi salvación está para llegar, y se va a revelar mi victoria. A los extranjeros que se han dado al Señor, para servirlo, para amar el nombre del Señor y ser sus servidores, que guardan el sábado sin profanarlo y perseveran en mi alianza, los traeré a mi monte santo, los alegraré en mi casa de oración, aceptaré sobre mi altar sus holocaustos y sacrificios; porque mi casa es casa de oración, y así la llamarán todos los pueblos.“

Salmo responsorial: 66

Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.

El Señor tenga piedad y nos bendiga, / ilumine su rostro sobre nosotros; / conozca la tierra tus caminos, / todos los pueblos tu salvación. R.

Que canten de alegría las naciones, / porque riges el mundo con justicia, / riges los pueblos con rectitud / y gobiernas las naciones de la tierra. R.

Oh Dios, que te alaben los pueblos, / que todos los pueblos te alaben. / Que Dios nos bendiga; que le teman / hasta los confines del orbe. R.

Romanos 11,13-15.29-32

Los dones y la llamada de Dios son irrevocables para Israel

Hermanos: Os digo a vosotros, los gentiles: Mientras sea vuestro apóstol, haré honor a mi ministerio, por ver si despierto emulación en los de mi raza y salvo a alguno de ellos. Si su reprobación es reconciliación del mundo, ¿qué será su reintegración sino un volver de la muerte a la vida? Pues los dones y la llamada de Dios son irrevocables. Vosotros, en otro tiempo, erais rebeldes a Dios; pero ahora, al rebelarse ellos, habéis obtenido misericordia. Así también ellos, que ahora son rebeldes, con ocasión de la misericordia obtenida por vosotros, alcanzarán misericordia. Pues Dios nos encerró a todos en la rebeldía para tener misericordia de todos.

Mateo 15,21-28

Mujer, qué grande es tu fe

En aquel tiempo, Jesús se marchó y se retiró al país de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: „Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo.“ Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: „Atiéndela, que viene detrás gritando.“ Él les contestó: „Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel.“ Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió: „Señor, socórreme.“ Él le contestó: „No está bien echar a los perros el pan de los hijos.“ Pero ella repuso: „Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos.“ Jesús le respondió: „Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas.“ En aquel momento quedó curada su hija.

Comentarios sobre las lecturas

Domingo 20 de agosto. 20° tiempo ordinario 

A la vuelta del exilio, los discípulos de Isaías recobran las enseñanzas del profeta del siglo VII y proponen al nuevo Israel, en proceso de formación, que se abra a los valores de la universalidad y el ecumenismo. La apertura, sin embargo, no se basa en un compromiso diplomático ni en una ilusión quimérica sino en la causa universal de la Justicia. La tercera parte del libro de Isaías no propone que todas las religiones de su época se reúnan bajo la única bandera del pontificado de Jerusalén, sino que el pueblo que está naciendo después de cincuenta años de exilio sea el aglutinador de las aspiraciones más legítimas de la humanidad.

Los discípulos de Isaías son conscientes del peligro que subyace al nacionalismo exacerbado. La unidad étnica, cultural e ideológica de un pueblo no le da derecho a despreciar a los demás, bajo el pretexto de una falsa superioridad. Cada pueblo puede sólo ser superior a sí mismo en cada momento de la historia. Y esta superioridad consiste en transformar todas las decadentes tendencias centralistas, alienadoras y clasistas, en una consciencia de sus propias potencialidades de apertura universalista y de esfuerzo de comunión.

El nuevo Templo, como símbolo de la esperanza y la resurrección de un pueblo, debía convertirse en una institución que animara los procesos de integración universal. El Templo, como casa de Dios, debía estar abierto a los creyentes en el Dios de la Justicia y el Amor, cuya religión se inspira en el respeto por los más débiles y en la defensa de los excluidos.

Sin embargo, esta propuesta no tuvo casi resonancia y se convirtió en un sueño, en una esperanza para el futuro, en una utopía que impaciente aguarda a su realizador. Cuando Jesús expulsa a los mercaderes del Templo proclama a voz en cuello «Mi casa será casa de oración», la propuesta del libro de Isaías. El Templo, aun desde mucho antes de que apareciera Jesús, se había convertido en el fortín de los terratenientes y en el depósito de los fondos económicos de toda la nación. Había pasado de ser patrimonio de un pueblo a ser una cueva donde los explotadores ponían a salvo sus riquezas mal habidas. El enfrentamiento con los mercaderes tenía por objetivo no sólo reivindicar la sacralidad del espacio, sino, sobretodo, la necesidad de devolverle al Templo su función como baluarte de la justicia y de la apertura económica. Los guardias del templo cerraban el paso a los creyentes de otras nacionalidades, pero abrían las puertas a los traficantes que venían a hacer negocios sucios.

En ese proceso de ruptura con la decadencia del Templo y con la élite que lo manipulaba se enmarca el episodio de la mujer cananea. Jesús se había retirado hacia una región extranjera, no muy lejos de Galilea. Las fuertes presiones del poder central imponían fuertes limitaciones a su actividad misionera. Su obra a favor de los pobres, enfermos y marginados encontraba una gran resistencia, incluso entre el pueblo más sencillo y entre sus propios seguidores. El encuentro con la mujer cananea, doblemente marginada por su condición de mujer y de extranjera, transforma todos los paradigmas con los que Jesús interpretaba su propia misión. La mujer extranjera rompe todos los esquemas de cortesía y buen gusto que en las sociedades antiguas tenían un carácter no sólo indicativo sino obligatorio. Existían reglas estrictas para controlar el trato entre una mujer y un varón que no fuera de la propia familia. Los gritos desesperados de la mujer y sus exigencias ponían los pelos de punta no sólo a los discípulos sino al evangelista que nos narra este relato. Con todo, la escena nos conmueve porque muestra cómo la auténtica fe se salta todos los esquemas y persigue, con vehemencia, lo que se propone.

Los discípulos, desesperados más por la impaciencia que por la compasión, median ante Jesús para poner fin a los ruegos de la mujer. El evangelista, entonces, pone en labios de Jesús una respuesta típica de un predicador judío para explicar cuál debería ser la actitud de Jesús: «Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel». Por fortuna, la mujer, haciendo a un lado los prejuicios raciales ajenos, corta el camino a Jesús y lo obliga a dialogar. Cuál no sería la sorpresa de Jesús al encontrar en esta mujer, sola y con una hija enferma, una fe que contrastaba con la incredulidad de sus paisanos. Como Elías al comienzo de su misión, Jesús comprende que aunque la misión comienza por casa, no puede excluir a aquellos auténticos creyentes en el Dios de la Solidaridad, la Justicia y el Derecho. Por esta razón, su palabra abandona la pedantería del discurso nacionalista y se acoge a la universal comunión de los seguidores del Dios de la Vida.

Pablo, en la misma línea, abandona los inútiles esfuerzos por abrir a Israel a la esperanza profética y acepta la propuesta de los creyentes de otras naciones que están dispuestas a formar las nuevas comunidades abiertas, ecuménicas y solidarias.

En nuestro tiempo continuamos sin romper con tantos mecanismos que marginan y alejan a tantos auténticos creyentes en el Dios de la Vida, únicamente porque son diferentes a nosotros por su nacionalidad, clase social, estado civil o preferencia afectiva. ¡Esperemos que alguna buena mujer nos dé la catequesis de la misericordia y la solidaridad!

Por lo que se refiere a la misión «misionera» de los cristianos, bien sabemos que la letra del texto del evangelio de hoy bien podría inducirnos a error, pues hoy día la misión no puede estar centrada en ninguna clase restrictiva de ovejas, ni las de Israel, ni las del cristianismo, ni mucho menos las «católicas». La misión ha roto todas las fronteras, y sólo reconoce como objetivo el reinado del Dios de la Vida y de la Justicia. La misión ya no es ni puede ser chauvinista, porque hoy no cabe entenderla sino como «Misión por el Reino», es ecir, por la Utopía del Dios de la Vida, por el Ben Vivir que desea Dios para sus hijos e hijas, un Dios inabarcablemente plural en sus manifestaciones, en sus revelaciones, en sus caminos…

gentileza de servicios koinonia